La antena repetidora de televisión: A cuarenta años de una obra monumental

Antena repetidora ya instalada

INFORME DEL DIARIO NUEVO DÍA (CORONEL SUÁREZ).

#Suplemento6deAgosto2020

Entrevista exclusiva a uno de sus principales gestores: La antena repetidora en el cerro de Curumalán. 75 toneladas subidas al cerro a través de helicópteros del ejército, gestionados por el Intendente Lucio G. Pedernera. No le costó un centavo al Estado. El ejemplo de lo que, personas que aman lo que hacen, pueden lograr.

En la nota anterior mencionamos que la televisión color hizo su arribo a la Argentina en el 1978, juntamente con la realización del Mundial de Fútbol, que a la postre consagrara a Argentina por primera vez ‘Campeón Mundial’.

La TV color, en 1978 solo se podía ver en grandes pantallas instaladas en lugares determinados que congregaban a numerosas personas deseosa de ver a la selección en color. Algo inédito hasta esa fecha.

La emisión color hacia todo el país, estaba programada (así se concretó) para el año 1980.

Juan Carlos Bauer, uno de los impulsores de la megaobra

Habida cuenta de esta situación, fue Juan Carlos Bauer quien propuso la instalación de una antena repetidora, habida cuenta que la transmisión color requería de una mejor señal para poder verla que necesitaba la de blanco y negro y la única posibilidad consistía en instalar una repetidora. De su instalación en el cerro de Curumalán se cumplen 40 años.

Razones que impulsaron la obra

Cuando las personas son capaces de observar los avances de la tecnología y tratan de utilizarla para el bien general, muchas veces surgen ideas y proyectos, que bien coordinados benefician a todos los que participan de ellas. Este fue el caso de la realización de la antena repetidora de Televisión de Coronel Suárez instalada en el cerro de Curumalán, impulsada por el Señor Juan Carlos Bauer y respaldado en principio por la Cámara de Comercio e Industria Local, y posteriormente por el municipio de Coronel Suárez, en la intendencia del Coronel Raúl Lucio Pedernera y demás intendentes de distritos vecinos en el año 1980.

EL 15 DE AGOSTO DE 1965, POR PRIMERA VEZ, ENTRABA UNA SEÑAL DE TELEVISIÓN EN CORONEL SUÁREZ. NO PASÓ TANTO: APENAS 55 AÑOS.

Ante la inminente llegada de la televisión a color a los canales de la ciudad de Bahía Blanca el Sr. Bauer sabía que el sistema de antenas que se utilizaba hasta ese momento (las altas antenas antiguas que también fueron traídas por su iniciativa en el año 1964) no iban a permitir obtener una señal adecuada para la nueva transmisión y por eso comenzó con las gestiones ante Segundo Fernández (Director de Canal 9 de Bahía Blanca) para tratar de ver si –desde esa emisora- estaba dispuestos a colocar una antena repetidora  de televisión para lograr que, de esa manera, llegara a Coronel Suárez y la zona una señal que permitiera utilizar el nuevo sistema de televisión en color que estaba a punto de lanzarse. Ya existían lazos comerciales entre los canales de televisión y los comercios de la zona, lograda ante la presencia de la señal en blanco y negro que hasta ese entonces llegaba al público, captadas por las antenas instaladas en las altas torres que hasta ahí se utilizaban.

Extraído del boletín de la municipalidad de Coronel Suárez, publicación oficial de marzo de 1980. Ordenanza 1506, se encuentra el inicio del Proyecto de la instalación.

“El 6 de este mes de marzo de 1980….

…. Y vocales que representan a los partidos de Saavedra, Guaminí, Adolfo Alsina y Salliqueló”

Muchas fueron las voluntades y las personas que se sumaron a esta iniciativa quedando formada una comisión que finalmente llevó a cabo el proyecto. Por la Cámara de Comercio fueron los señores Juan Carlos Bauer y Mario Barreneche sus representantes; por la municipalidad de Coronel Suárez Roberto Ducca (Tito) ofició de representante. El intendente Pedernera conseguía los contactos en el COMFER y la Secretaría de Comunicaciones, que fue donde se presentaron las carpetas con el pedido de la frecuencia para los canales que habrían de transmitirse.

“CON RICARDO OTTINO, AVISTAMOS EL PICO DEL CERRO CURUMALAL GRANDE, DE 1050 METROS  SOBRE EL NIVEL DEL MAR, COMO EL MÁS CONVENIENTE”.

“Mientras Mario Barreneche organizaba una rifa Pro Repetidora, para reunir el dinero entre los distritos, en los que sus representantes las distribuían y vendían, la Cooperativa Eléctrica de Pigüé llevó la línea de alta tensión y subió hasta la cima del cerro la corriente eléctrica necesaria para alimentar los equipos que debían instalarse. Con otros integrantes de la comisión nos trasladamos a la provincia de La Pampa –a la localidad de Vértiz- donde había una repetidora similar, para ver como era el funcionamiento de los equipos. Elegí los que resultaban más adecuados y se adquirieron en Córdoba. Los fuimos a buscar con Mario Barreneche, Nestor Duckwen y Alberto Hall, quienes fueron los primeros técnicos que reparaban los desperfectos de los equipos cuando los rayos y las tormentas eléctricas –u otros factores-  los dañaban” precisó Juan Carlos Bauer apelando a su memoria para traer al presente algunos pormenores de una obra gigantesca de la que se están cumpliendo 40 años desde su inicio.

En invierno la antena se carga de hielo por las bajas temperaturas en altura.

Era un proyecto para 10 años de vida. Se mantuvo durante 25…

Cuando se fueron reuniendo los fondos, encargados los equipos, llegó el momento de llevar los materiales para construir las instalaciones a esas alturas. Desde la Municipalidad, siempre por gestión del intendente Pedernera, se consiguieron los helicópteros Puma que fueron trasladados desde Campo de Mayo, con pilotos especialistas en vuelos de montaña. Ellos fueron los encargados de llevar al lugar –de difícil acceso- los materiales de construcción, un tanque de agua, los equipos, torres y antenas para, posteriormente, bajar todas las herramientas utilizadas en su construcción. El personal municipal de aquella época trabajó exhaustivamente en la logística, los traslados y la organización. Piquio Scialabba fue otro de los entusiastas colaboradores que aportaba toda la información concerniente a los partes meteorológicos y asegurar el abastecimiento del combustible para los helicópteros.

El proyecto suponía una vida útil de 10 años pero se extendió a más de 20 con los 2 canales que emitían desde Bahía Blanca, quienes aportaban el dinero para su funcionamiento. En principio, se emitieron las señales de los dos canales pero posteriormente el canal 7 dejó de realizar los aportes lo que provocó la decisión de proceder a su desconexión por no poderse sostener el mantenimiento de sus equipos.

La antena siguió funcionando gracias a muchas personas que lo hicieron posible, desde su idea, su proyecto y su construcción. Posteriormente cuando hubo que llevar materiales a la cumbre del cerro hubo grupos que colaboraron desinteresadamente. Por ejemplo: alumnos de la Escuela Técnica Parroquial de Santa María y de la ENET de Coronel Suárez, siempre contamos con la asistencia de técnicos sin los cuales su mantenimiento hubiera resultado imposible ya que cada vez que ocurría algún percance, había que subir al cerro para garantizar su funcionamiento. Néstor Duckwen y Alberto Hall fueron los que estuvieron desde el principio, después también vinieron otros.

Boletín oficial del municipio de Coronel Suárez

Interesante proyecto para la zona, instalarían una antena repetidora de TV

“El 6 de marzo de 1979 se llevó a cabo una reunión zonal a la que fueron invitados los intendentes municipales de siete distritos cercanos a Coronel Suárez con la finalidad de aunar esfuerzos para lograr la instalación de una antena repetidora de televisión, que beneficiaría a una amplia región, para recepcionar correctamente la señal en color que se comenzará a transmitir en mayo próximo.
A la reunión, que se efectuó por iniciativa del Centro de Comercio Propiedad e Industria de Coronel Suárez en su propia sede, asistieron los intendentes de los partidos de Saavedra y Guaminí: Sres. Isidro Bilbao y René Issaly respectivamente y representantes de los distritos de Puan, Adolfo Alsina, Daireaux, General Lamadrid y Salliqueló. Concurrió invitado también por el Centro de Comercio el SR. Segundo Fernández, directivo de canal 9 de Bahía Blanca, acompañado de algunos de sus colaboradores”.

Alberto Hall. De punta a punta 

Una obra de las características de la instalación de la antena repetidora en el cerro Cura Malal Grande difícilmente sea superada, por su envergadura por su trascendencia y, fundamentalmente, porque fue quizá la única obra en la que el Estado no puso un peso. Salvo las valiosas gestiones del entonces intendente Lucio Pedernera para gestionar los helicópteros para el traslado de materiales y las licencias ante el COMFER el resto fue financiado íntegramente con lo recaudado en la primera “mega rifa”.

Alberto Hall junto a Néstor Dukwen fueron quienes primero se plegaron en cuanto a la parte técnica. Fueron los responsables de mantener en funcionamiento y de efectuar las reparaciones que usualmente requería la antena para que pudiera continuar brindando servicio.

Alberto Hall uno de los colaboradores desde el principio

“Me encontraba trabajando en Marvis Confort, cuando Juan Carlos Bauer me invitó a subir al cerro de Curumalán para comprobar in situ, si hasta allí llegaba bien la señal” comenzó relatando Alberto Hall remontándose a los primeros testeos para verificar si la obra sería posible.

“Llevamos un televisor Noblex de 9 pulgadas, a batería y una antena” continuó. “Cuando encendimos el televisor en la cumbre del cerro se veía perfecto. Incluso antes de conectar la antena. Era el lugar. El esfuerzo tenía sentido” concluyó refiriéndose a aquella primera prueba.

Así se conformó la comisión que luego tendría la responsabilidad de llevar adelante la monumental obra. Se invitó a aquellos que tenían comercios y talleres que estaban dentro del rubro, habida cuenta que, indirectamente ellos serían beneficiados con la venta posterior de televisores color. “Fue así  que se convocó a Hipperdinger, Bauer, Mario Barreneche y Ottino. Juan Carlos (Bauer) fue elegido presidente de la Comisión Pro Antena Repetidora.”

“En los hechos, fueron Bauer y Barrreneche quienes se pusieron al hombro la realización. Juan Carlos en todo lo que se refería a la parte técnica y Mario se encargó de distribuir y administrar la ‘mega rifa’ que se puso a la venta en todos los distritos a los que la obra iba a beneficiar. En Pigüé y Coronel Suárez se vendieron muchísimas rifas y en los otros distritos algo menos…” nos contó Hall quien tuvo palabras de reconocimiento para todos quienes trabajaron a destajo en la antena, incluyendo la entusiasta participación del intendente Lucio Pedernera.

Cuando se refirió a la mega rifa, recordó que nunca después vio una rifa de semejante envergadura. “Todos los meses se sorteaba un televisor color… había lanchas, autos, motos, muchísimos televisores…” afirmó trayendo al presente detalles de lo que significó aquella epopeya.

Munidos de un TV de 9” a batería comprobando la señal que provenía

Cabe recordar que fueron 7 los distritos involucrados y que luego recibieron durante años la señal de los dos canales que emitían desde Bahía Blanca. “Cada partido se comprometió a vender determinada cantidad de rifas, algunos cumplieron y otros no. Con lo recaudado se pagó todo, el estado no puso un peso. Todo lo pagó la gente al comprar las rifas. El estado no puso plata…” aseveró Alberto con un dejo de orgullo y quizá con nostalgia de lo que esa generación fue capaz de hacer.

“Cuando la Obra estuvo lista hablamos con los dos canales de Bahía Blanca. Desde el 7 enseguida dijeron que sí y los del 9 nueve se mostraron reacios. Recién en el ’82 (en vísperas del mundial de fútbol se ‘avinieron’ a pagar por el mantenimiento. Mientras tanto se mantuvo con los repuestos que Bauer había planteado comprar con los recursos de la rifa. Desde que se cerró el convenio con canal 9 nunca hubo que reclamar un pago. Siempre cumplieron. El canal 7 nunca cumplió y finalmente se le tuvo que cortar el servicio” fue comentando Hall mientras iba recordando los acontecimientos.

Mientras iba apelando a su memoria, en un momento recordó que, junto con Néstor Dukwen, subió por segunda vez el 5 de diciembre de 1981. “Subimos por segunda vez, ese día, para conectar la antena. Justo el mismo día que Mario (Barreneche) inauguró el local de Marvis en calle Mitre”.

Un helicóptero del ejército subió los materiales

Al referirse a la manera en que fueron subidas las 75 toneladas de materiales a la cumbre del cerro, Alberto Hall refirió que “el helicóptero subió los materiales en dos etapas: en mayo del ’81 subió los necesarios para construir la casilla y en octubre todos los que iban a ser necesarios para construir la antena” recordó.

A bordo de este helicóptero se trasladaron 75 Toneladas de equipos y materiales a la cima del cerro de Curumalán.

Luego se organizó otra rifa, esta vez para comprar todos los repuestos para el mantenimiento de los equipos. “Nos hicimos cargo con Dukwen del mantenimiento, no importaba si llovía, nevaba o había viento y frío. Por contrato debíamos arreglarla en un plazo máximo de doce horas. Era para estuviera el menor tiempo posible cortada, Los grandes enemigos eran los rayos” afirmó Alberto, mostrando fotografías de otro fenómeno que también se producía e cada invierno. Se helaba la torre, las riendas y las antenas. “No imaginábamos que el invierno sería tan riguroso en esa altura. El primer año tuvimos que reparar y reconstruir gran parte de la antena porque el peso del hielo la estropeó…”

CUANDO ENCENDIMOS EL TELEVISOR EN LA CUMBRE DEL CERRO SE VEÍA PERFECTO. INCLUSO ANTES DE CONECTAR LA ANTENA…”

Otra de las obras (complementarias) que se inició y no se pudo terminar fue la construcción de un funicular “la empresa no lo pudo terminar, después se robaron hasta el motor: un Deutz 0Km. Las baterías y algunos materiales que eran necesarios había que subirlos a pulmón. Había que subir caminando hasta arriba los materiales…”

Cerca del final de la entrevista, Hall comentó de las dificultades que significaban el mantenimiento “allá arriba hay condiciones extremas, nos encontramos con la torre y las antenas en un solo bloque de hielo, se quebraban las antenas y luego tuvimos que hacer varias reformas…” concluyó.

Casilla donde están instalados los equipos, totalmente congelada.

Finalmente, la obra que estaba planeada en principio para diez años siguió prestando servicios por varios años más. Recién en 2015 se cortó de manera definitiva, ya que los dos canales habían dejado de pagar por su mantenimiento. En suma, su funcionamiento se mantuvo durante veinticinco años y Alberto Hall respondió con el mantenimiento desde el primero al último día.

Recordar la gestión del Cnel. Raúl Lucio Pedernera a 40 años de su alejamiento 

Un acto de justicia  

Que el pueblo argentino tiene mala memoria no es algo que vengamos a descubrir en este momento. De su ingratitud para quienes entregaron su trabajo y esfuerzo podríamos escribir un libro, pero de la cobardía de quienes –aun siendo amigos personales- no levantaron un dedo, cuando retirando la placa que reconocía como intendente al Coronel Pedernera, intentaron borrar una parte de la historia como si esta nunca hubiera ocurrido, su conciencia –si es que la tienen- les pedirá cuentas.

Corrían los primeros meses del año 1976. El 16 de marzo de ese año se produjo un golpe militar que se hizo cargo del país en un momento de caos generalizado y el gobierno de la Provincia designó como intendente al Coronel Raúl Lucio Pedernera.

Fueron cuatro años de gobierno y Pedernera, sin ser de Coronel Suárez, abrazó la tarea encomendada como si fuera el suarense más entusiasta.

En una carta dirigida a un amigo suarense –de los muchos que cosechó-, Pedernera expresa textualmente: “Este envío no tiene otra finalidad que darle a Ud. un detallado resumen de lo actuado, no para agrandarme ante sus ojos, sino porque para mí es un orgullo haber realizado las obras que Coronel Suárez necesitaba para su valiosa gente, pero, sobre todo para hacerle saber que, releyéndolas, me he dado cuenta de que, en realidad, el agradecido soy yo.

Allí están volcados seis años de mi vida puesta al servicio de la comunidad, sin esperar, ni desear, en ningún momento, reconocimiento alguno por lo hecho.

No me olvido de que mi vida militar está escrita, en detalle en mi foja de servicios, mi antigüedad se mide en ‘años de servicio’, es decir, que lo que hice, lo hice convencido de que eso era lo que se esperaba de mi servicio”.

Los Scouts subieron las baterías caminando 

Subieron vestidos y volvieron solo con el cinto

Con Javier Mendoza su experiencia junto a los Scouts llevando bidones de ácido y materiales a más de mil metros de altura.
Javier Mendoza subido a la antena de radioaficionados. Al lado se ve la antena repetidora

Como mencionáramos, fue una obra gigantesca pero las dificultades del terreno implicaban un esfuerzo extraordinario y los Scouts también hicieron su aporte.

Nos cuenta uno de los que fueron parte de esa epopeya, que era subir al cerro de Curumalán con las baterías y los bidones de ácido, que por falta de experiencia, al aceptar el ofrecimiento de subirlos hasta donde estaba instalada la antena, los bidones con ácido sulfúrico tenían pérdidas y se fue derramando sobre su ropa. El ácido no hizo daño sobre la piel pero ‘se comió’ toda la ropa. “Subimos vestidos y volvimos casi desnudos. Algunos solo con el cinto…” rescató –entre risas- Javier sobre la experiencia.

Mendoza nos relata que, cuando se instaló la entena, también se construyó un autoelevador con el propósito de subir los materiales por ese medio. “Destruyeron la casilla y se robaron el motor y hubo que optar por subir los materiales al hombro” recordó, para luego agregar “fue Mario Barreneche que estaba muy ligado a la familia Scouts quien nos preguntó si queríamos ganarnos una changa. Nos pagaban cierta cantidad de pesos por cada bidón que subíamos. Algunos –para ganarnos un peso más-  subíamos con un bidón en cada mano y nos habíamos armado una mochila para llevar de a tres. Perdían ácido y nos comió toda la ropa. Después aprendimos: teníamos que llevar de a dos, uno en cada mano” recordó con cierta ironía por lo que les había sucedido asumiendo que el aprendizaje les había enseñado que debían procurar tener mayores cuidados.

A los largo de la entrevista hablamos de diversos temas y en determinado momento nos contó que, en una oportunidad, habían subido para arreglar la antena de radioaficionados que se instaló al lado de la repetidora y, estando arriba, los agarró una tormenta muy fuerte… Estábamos en la cumbre, arreglando la antena de radioaficionados y se vino una tormenta muy fuerte y nos tuvimos que quedar a dormir en la casilla que hay arriba. Suerte que estaba preparada para alguna emergencia y pudimos calentarnos con una estufa eléctrica que había prevista. Había provisiones enlatadas para alguna eventualidad y también algunas bolsas de dormir, de modo que pudimos pasar la noche medianamente confortables porque de noche es imposible el descenso” comentó a modo de anécdota recordando aquellos tiempos en que ‘todo se hacía a pulmón’. “Era todo artesanal” finalizó Mendoza.

Experiencias como estas debe haber muchas pero es importante rescatar algunas para mostrar lo que significó la obra y el esfuerzo de las personas que estuvieron involucradas.

Fuente: Diario Nuevo Día

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