La historia de los 15 futbolistas de Colombia, México y Paraguay que no pueden volver a casa

Un grupo de jóvenes futbolistas de la Academia Sogno Futuro Paraguay Italia oriundos de Colombia, México y Paraguay, que llegaron al Club Unión Pigüé, entre diciembre y febrero, por un convenio entre ambas entidades, quedaron varados en Pigüé, viven aislados, y están dando una mano a la Comuna en la descarga de la mercadería que el área de Desarrollo Social distribuye entre los sectores más vulnerables.    Los varados son 15 en total: cinco jóvenes de Paraguay, que estaban fichados por el club Unión Pigüé y que iban a jugar en la Liga Regional; y un mexicano y nueve colombianos que estaban realizando pasantías por unos meses. Hoy viven juntos, en aislamiento, en una amplia vivienda a la espera de poder reencontrarse con sus familias, cuando se reabran las fronteras o se regularicen los vuelos. El entrenador Claudio Nievas Santorelli, de la Academia Sogno Futuro, comentó cuál es la situación de los jóvenes y de su propia familia. conformada por su esposa Nidia Elena Ortiz y su hijo Ian Franco de Jesús.    “En diciembre vinimos con el proyecto de intercambio de jugadores y como responsables alquilamos una casa. Los gastos corren por nuestra cuenta: alimentación, luz, alquiler. Acá los jugadores han venido a adquirir experiencia y lastimosamente no lo pudimos plasmar por el tema de la pandemia”, dijo. “Algunos chicos vinieron en diciembre y otros en enero y febrero, por dos o tres meses, por una pasantía, para tener un entrenamiento y una preparación en el fútbol argentino y volver a su país”, contó.   El retorno no fue posible dada la aparición de la pandemia y las consecuentes medidas preventivas.    “Gracias a las gestiones del presidente de Unión Pigüé, Javier Maya, y su Comisión Directiva y por voluntad propia de la Municipalidad, desde el área de Desarrollo Social nos dan algunas bolsas con alimentos básicos”, contó.    Se trata de una retribución voluntaria de la Comuna por el gesto de estos jóvenes de dar una mano voluntariamente para beneficiar a los sectores más necesitados.   “Estamos muy agradecidos con ellos que se acercaron y nos ayudan por voluntad propia. Nosotros no lo pedimos, les dijimos que no era necesario, pero si hay una pequeña ayuda bienvenida sea porque realmente no sabemos cuanto podrían complicarse las cosas”, dijo. “Ellos no pueden ir a su país; ni los que están fichados por el club ni los que vinieron a hacer la pasantía porque las fronteras están cerradas, no hay vuelos y no se sabe cuando va a empezar el campeonato, si es que este año se vuelve a jugar fútbol en Argentina, algo que dudo”, opinó. Aseguró que la casa en la que viven es grande (con un amplio patio, cuatro habitaciones y cocina comedor) y que todos los ocupantes están en buen estado de salud.    “Nosotros con mi esposa cocinamos y ellos tienen sus actividades: juegan fútbol tenis en el fondo de la casa y tenemos elementos del gimnasio del club Unión para poder seguir con los entrenamientos con pesas”, dijo.    También estudian idioma por internet, están con la mente ocupada y en contacto permanente con sus familiares. “Esperamos que los chicos de Paraguay, si se abre la frontera, puedan también volver a sus casas y, llegado el caso, si en octubre o noviembre se reinicia el campeonato en la Liga Regional puedan volver, pero eso dependerá de las medidas que tome el presidente de AFA y de como siga la pandemia”, añadió.    “Estamos todos muy bien, contamos con el apoyo de mi esposa que también es argentina y no pudo regresar a Paraguay, donde tenía su empleo”, dijo el entrenador, quien está radicado en el país limítrofe desde hace 20 años.    “Tratamos de llevarla de la mejor manera posibe, siempre con la ayuda de nuestro señor Jesús, que nos protege. No nos podemos quejar”, dijo.  El convenio entre ambos clubes se consolidó en noviembre cuando el técnico Sergio Martínez, avalado por la Comisión de Unión Pigüé viajó a Asunción del Paraguay y eligió 5 jugadores de la Academia Sogno Futuro para sumarlos a la Liga.    Luego la pandemia frenó todo. Fuente: La Nueva.

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